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IMPUNIDAD Y PREPOTENCIA

Hace dos días, intentando salir del Fraccionamiento Arco Iris, una pareja de desquiciados prepotentes iban en un automóvil Jetta placas 841DCK. Al volante iba una rubia malencarada, acompañada por un hombre con cara de pocos amigos y pinta de ganster o de guarura (como lo querramos ver).
Esperando turno para entrar a la carretera principal, la rubia oxigenada se echa en reversa y por poco nos avienta el carro encima. El conductor del auto donde ibamos además mi sobrina y yo, se cambia de carril para dejar el campo libre a la otra conductora para estamparse con quien quisiera. Al pasar al lado del auto aquel, mi sobrina le grita a la tipa aquella fíjate y si no sabes manejar no te avientes. Como respuesta, la educada mujercita, claxonea un recuerdo para nuestras progenitoras. Cambia la luz del semáforo y cruzamos. En el carril más peligroso se nos cierran y vuelven al recordatorio familiar. La chamaca aquella se arranca a toda velocidad no sin antes in tentar sacarnos de la carretera. Nosotros seguimos justo atrás de ellos; al darse cuenta que íbamos allí, a la altura de la casa de Cultura de La Colmena, una vez más nos dan el cerrón deteniendo el vehículo. El conductor del auto donde voy yo se para y abre la portezuela mientras que el tipo malencarado del otro auto se baja con una actitud prepotente, cortando cartucho de una pistola escuadra, al parecer de calibre 22 (así fuera de chinampinas, también espanta). El chofer de mi vehículo le pregunta que cuál es el problema y el tipo de la pistola comienza a insultarlo y a tratar de intimidarlo, mientras que su conductora baja en plan agresivo a gritonear y agredir a mi sobrina. Abro la portezuela del coche y desciendo. Justo en ese momento el agresor golpea a mi sobrino con una mano mientras que con la otra mantiene la amenaza del arma.
La fulana aquella a grito abierto nos insulta de una manera bastante baja y vulgar, haciendo alarde de su poder y regresa a su coche junto con el ganster que la acompaña y arrancan a toda velocidad, con rumbo desconocido. Después de asimilado el susto surgen las siguientes preguntas: ¿En donde estaban las patrullas de tránsito que sólo circulan a baja velocidad cuando quieren detener a alguien por infracciones menores para sacar la mochada pal chesco? ¿En donde estaban las patrullas municipales, que sólo sirven para amenazar con llevarse al chavo que se está estacionando para que baje del auto su acompañante, previa solicitud del entre? ¿En dónde estaba algún retén de la policía judicial buscando las armas que puedan traer los ciudadanos y pongan en peligro a los demás? Por ningún lado encontramos quién nos ayudara. Lamentablemente estuvimos entre la impunidad y la prepotencia de un par de sujetos fuera de sus cabales que se sienten lo máximo por traer una pistola que seguramente está en esas manos de una manera ilegal. La pregunta final es: ¿Qué todos debemos cargar un arma para sentirnos poderosos y los dueños del mundo?
Queridos lectores, cuidado con ese auto. Es un Jetta gris, de modelo atrasado, manejado por un a neurótica y un malencarado guarura. Sus placas 841DCK del Distrito Federal. Si se cruzan por su camino, aléjense, no sea la de malas.
Este bendito susto fue el que me apretó los tornillos de la inspiración y me puso a escribir de nuevo; finalmente agradezco al creador que hasta el día de hoy sólo sé utilizar dos armas: el lápiz y el papel, hasta que Él quiera, seguiré con esta labor.
-Profra. María Isabel Ruíz Pérez
mabelruiz@hotmail.com

El Informativo, el Periódico de Nicolás Romero